El Sol

El símbolo del Sol es un círculo con un punto en medio. El círculo representa la eternidad y el punto el lugar de la humanidad respecto al Todo, como el centro del sistema solar, beneficiándose de la influencia solar.

Dignidades y debilidades

Domicilio: Leo
Exaltación: Aries
Exilio: Acuario
Caída: Libra

Astronomía

El Sol es el centro de nuestro sistema solar, y todos los planetas se mueven en órbitas elípticas alrededor de esta estrella que parece pasar cada día delante de la Tierra de Este a Oeste. A una distancia de aproximadamente 150 millones de kilómetros, el Sol parece a nuestros ojos como un pequeño disco brillante en el firmamento, pero en realidad es enorme, ya que tiene un diámetro de 1,39 millones de kilómetros y así es casi 700 veces más grande que todos los planetas juntos. Además, dentro del contexto de los 360º del zodíaco, tiene un diámetro de alrededor de 32º grados de arco, o medio grado. Su movimiento diurno es de 59º,1’ de arco.

El Sol es fuente de la luz, calor y de la vida misma; sin el Sol no podríamos vivir, tanto es así, que la tierra y los otros planetas se mantienen en sus órbitas gracias a la atracción gravitacional que éste proporciona.

Desde el punto de vista astrológico (al estudiar una carta astral), ni el Sol ni la Luna pueden estar retrógrados desde la perspectiva de la tierra. Aunque ninguno es un planeta en el sentido astronómico (uno es catalogado como una estrella y el otro como un satélite), ambos se clasifican como planetas en la astrología. Habitualmente al Sol y a la Luna también se les llama luminarias.

Mitología

El Sol es considerado como el Dios supremo en muchas civilizaciones antiguas como Egipto, Babilonia o Persia. Los romanos y griegos, por su parte, le dieron ese honor a Júpiter.

Aunque en la mitología griega también tenemos a otros dioses que representan la figura del Sol, en concreto, dos: Helios y Apolo. El más claro de ver es Helios; la mitología nos explica que éste todos los días, dejaba su palacio en el este y conducía un carro tirado por cuatro corceles en llamas hacia otro palacio en el oeste. Su viaje es anunciado por Eos, el amanecer.

Por otro lado, tenemos a Apolo, la literatura griega clásica no suele asociar a este dios con el Sol ya que Apolo suele ser asociado las profecías, las artes creativas (sobre todo la música), el tiro con arco y las artes curativas.

Apolo era el hijo de Zeus, rey de los dioses y la titán Leto. Fue alimentado con néctar y ambrosía cuando era niño, el alimento de los dioses según los griegos y que otorgaba eterna juventud y belleza.

Su lugar de culto más importante fue en Delfos, el lugar donde había matado a la serpiente Pitón. También tocaba el laúd y la lira, que recibió de su medio hermano Hermes (Mercurio).

La asociación posterior de Apolo con el Sol probablemente se deba a la similitud de sus funciones y la naturaleza pareja con el dios sol egipcio Horus. Los antiguos egipcios llamaban al Sol el Ojo de Horus.

A pesar de la belleza y el talento artístico de Apolo, los hombres y las mujeres jóvenes que él deseaba trataron de evitarlo, al igual que el Sol irradia una luz que nos deja ciegos si miramos mucho rato, Apolo era demasiado bello para los mortales que debían protegerse de su deslumbrante apariencia.

La famosa frase “conócete a ti mismo” proviene, precisamente, del oráculo de Delfos, que como explicamos aquí, rendía culto a este Dios. Esta es una máxima apropiada al simbolismo del Sol en la carta astral puesto que, como veremos a continuación, en la carta natal, el Sol representa el centro de nuestra existencia, y la casa terrestre donde esté actuando será, por tanto, el «centro» donde ocurrirán los actos y acontecimientos más importantes de nuestra vida.

Según Amalia Ramírez al Sol “le corresponde lo lejano por definición, y por eso mismo representa el ideal o la meta; es el estímulo para que el individuo intente destacarse, como tal, por encima de la masa. De modo que el Sol es la manifestación de nuestras cualidades individuales que tienen que ser reconocidas y valoradas por los demás porque de él depende en buena medida la imagen que exponemos al mundo exterior.”[1]

El Sol en la carta astral

El rasgo astrológico mejor conocido entre la gente en general es el signo solar, es decir, la posición del Sol en el mapa natal. Cuando alguien nos pregunta «¿De qué signo del Zodiaco eres?», la respuesta que siempre damos es nuestro signo solar. Al decir que «soy» Libra, por ejemplo, nos referimos a que, al nacer, el Sol estaba en dicho signo.

Desde un punto de vista interpretativo, el Sol tiene una vital importancia, pero no es tan exageradamente determinante como nos quieren hacer creer los horóscopos de las revistas y periódicos, dado que hay otros factores más que se conjugan entre sí a la hora de interpretar (los planetas, desde Mercurio hasta Plutón, y también el Ascendente, las casas, los aspectos).

Por este motivo, si obviamos todos los factores de la carta astral para centrarnos únicamente en el Sol, solo percibiremos ciertos fragmentos de nuestra personalidad, pudiendo incluso distar mucho de la realidad. Si queremos una correcta interpretación, debemos ver el todo y no centrarnos exclusivamente en el Sol, aunque este sea una pieza clave dentro de la interpretación.

No obstante, cabe decir que, en la carta, la Luna y el Ascendente son igual de importantes que el Sol, aunque tengan cualidades diferentes.

El Sol representa nuestro Yo interior, maduro y consciente, nuestra «Alma», en contraposición a la Luna que representa nuestro Yo más inmaduro, variable, caprichoso e infantil. El Ascendente representa nuestro Yo exterior, la opinión que ofrecemos a los demás.

El Sol en la carta astral representa nuestra voluntad, el ego, el centro de la mente consciente. A través de la posición del Sol en la Carta podemos ver nuestra capacidad de organización y de dirección, nuestras perspectivas de ascenso en la vida, nuestra tendencia a la adquisición, y también nuestro prestigio y dignidad.

Psicológicamente es nuestra personalidad interior (cómo somos «por dentro», los gustos, ilusiones e ideales arraigados, que raramente manifestamos a los demás), cuando este planeta está mal aspectado en la Carta, se muestras los defectos típicos de orgullo, vanidad y egoísmo.

Los tránsitos del sol duran sólo uno o dos días y significan un proceso de mayor conciencia en el yo. Los tránsitos prolongados de otros planetas hacia el sol natal pueden suponer momentos de mayor confianza en uno mismo (trígonos, sextiles) o suponer crisis de identidad (cuadratura, oposición).

El Sol representa un principio masculino, una figura de autoridad entendida en el sentido clásico. En el horóscopo de un hombre, el Sol junto con Marte es parte de su identidad masculina.

En la carta femenina, el Sol representa el ideal masculino que anhela y las percepciones que la mujer tiene sobre el hombre. Los aspectos planetarios que recibe el Sol indicarán algo que la mujer tendrá que experimentar o aprender con su marido (a veces también con su padre, dado que el Sol se asocia asimismo al arquetipo paterno).

En la carta de un país, el Sol representa al rey, al líder, a la aristocracia y, en general, a todas aquellas personas que tengan autoridad. También puede representar a los considerados héroes nacionales.

Características del Sol

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