Los aspectos astrológicos: segunda parte


Un aspecto es un ángulo determinado entre dos planetas. Por ejemplo, si dos planetas se hallan, vistos desde la Tierra, en el mismo ángulo, el aspecto es de 0º. Recibe la denominación de conjunción. Los aspectos astrológicos pendientes de comentar en el artículo anterior son el semisextil, 30º; el quincuncio, 150º; la semicuadratura, 45º y la sesquicuadratura, 135º.

A continuación analizamos cada uno de ellos.

semisextilEl semisextil

Se trata de un aspecto débil, pero, de todos modos, algo más dificultoso que el sextil. Corresponde a la división del círculo zodiacal en doce partes, por lo que, en comparación con el sextil, añade una doble división (4 x 3). La tarea del semisextil consiste en descubrir lo que hace diferentes las cosas. Hay que reconocer la materia en el marco de su polaridad antes de poder pasar a lo creativo (el número 3). Conforme a la correspondencia del sistema de casas, este aspec­to nos conduce a las casas XII o II, esferas muy diferentes de la casa primera.

Los aspectos astrológicos

quincuncioEl quincuncio

Surge de dividir el círculo zodiacal por doce (4 x 3) y de multiplicarlo por cinco. De este modo, multiplicamos el aspecto de 30 grados —el semisextil— con el libre albedrío del acto creativo (el número 5). En este sentido, nos hallamos ante la combinación del descubrimiento o reconocimiento trabajado y la libertad de la deci­sión creadora (número 5).

La misión de este aspecto es la siguiente: según nuestro nivel de conciencia, hemos de decidir libre y personalmente si unimos o no los planetas que presentan este aspecto de quincuncio; nadie nos obliga, somos libres para escoger; pero, si no aprovechamos esta li­bertad de elección, retrocedemos, caemos en fase regresiva y lo la­mentamos más tarde. Por eso denominamos a este aspecto el ángu­lo de la decisión, también, el aspecto de la nostalgia. Hemos de to­mar la decisión, pues, si no lo hacemos, experimentaremos añoran­za de lo que podríamos haber logrado si no hubiéramos desperdi­ciado nuestra oportunidad. En relación a las analogías con el siste­ma de casas, el quincuncio se asocia a las domificaciones sexta y oc­tava. La casa VIII responde a una crisis del yo que debe ser supera­da por medio del trabajo (casa VI) y conducir a una nueva orienta­ción. En el caso de que rechacemos el trabajo (casa VI), retrocede­mos a la temática negativa de la casa VIII con el consiguiente efecto de hacernos dependientes del tú y de la sociedad.

semicuadraturaLa semicuadratura y
sesquicuadraturala sesquicuadratura

La semicuadratura es el resultado de dividir el círculo zodiacal por ocho. El multiplicar a ésta por tres origina la sesquicuadratura. En comparación con la cuadratura, ambos aspectos presentan otra división por 2. Al operar con una división mayor, se reduce la intensidad del aspecto. Consecuentemente, ni en la semicuadratu­ra ni en la sesquicuadratura podemos ver claramente una llamada al trabajo, al esfuerzo y a la superación de los obstáculos como en el caso de la cuadratura. Así, la semicuadratura presenta un efec­to de separación, de ruptura en la estructura, de distorsión en el fluir armónico, pero no siempre somos conscientes de este efecto.

Si no estamos concienciados, la semicuadratura, unida a otros as­pectos, puede jugar un papel relevante en el desencadenamiento de los acontecimientos. Todos sabemos que lo que no integramos conscientemente en nosotros mismos se manifiesta en forma de destino o acontecimientos exteriores; por consiguiente, es conve­niente enfrentarse con la cuadratura después de realizar un deta­llado análisis del mapa natal.

La temática de la sesquicuadratura es semejante a la de la se­micuadratura, pero aquélla, además de la división por ocho, también incluye la multiplicación por tres; en consecuencia, la sesqui­cuadratura añade posibilidades de superar la temática de manera mental (el número 3). Naturalmente, esto es sólo viable si somos conscientes de la temática, lo que no ocurre muy a menudo.

Acabamos de resumir brevemente el significado de los aspec­tos principales. A partir de ahora, sólo discerniremos entre conjunción, aspectos tensos y aspectos armónicos; el motivo estriba en que los aspectos ambivalentes —semisextil, quincuncio…— son vividos por la persona a la que le corresponden como armóni­cos o no armónicos, dependiendo de lo conscientemente que esta persona trabaje ese tipo de configuraciones.

Al respecto, nos atrevemos incluso a señalar que la meta de toda individuación o evolución personal consiste en convertir los aspectos tensos en uniones planetarias armónicas. Observamos que personas con alto grado de evolución han trabajado estos as­pectos tensos y han llegado a expresarlos positivamente. Al leer los textos sobre los aspectos, habremos de tener en cuenta los aspectos armónicos en el caso de que trabajemos con el mapa natal de una persona muy consciente, pues lo que siempre permanece en ta­les casos es el contacto cualitativo de las diferentes energías plane­tarias. Es decir, la cualidad de la aspectación en el sentido de aspec­tos tensos o armónicos apenas hace acto de presencia.


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