Neptuno en la carta astral


Neptuno, un planeta descubierto en 1.846 por el astrónomo berlinés Galle, se mueve alrededor del Sol a una distancia media de 4.497.000.000 km. Tarda casi 165 años en cumplir su órbita, y tiene un diámetro de 49.500 km.

En la mitología, Neptuno o Poseidón es el dios del mar y señor de las aguas. Tiene su morada en lo más profundo del mar, donde la visión a menudo es vaga y nos encontramos en un mundo extraño y casi irreal.

Astrológicamente, Neptuno simboliza las ansias de disolver los límites, que hacen del falso ego material una entidad aparte, y de experimentar la unidad espiritual con el resto de la creación. Este objetivo se puede alcanzar de manera constructiva mediante la meditación, la fe y la práctica religiosa, la creatividad artística y una profunda devoción a otra persona o a una causa; o, más peligrosamente, se puede intentar lo mismo por la vía de las drogas, el alcohol o una desafortunada entrega a las pasiones.

Neptuno representa la sensibilidad y compasión, pero también simpatía inconsciente, apreciación estética, fantasía, imaginación e idealismo.

La expresión negativa puede manifestarse en una actitud evasiva e irresponsable con tendencia a tomar refugio en un mundo imaginario y nebuloso.

Debido a que Neptuno permanece durante 14 años en el mismo signo, la interpretación a nivel individual está enfocada en la casa que ocupa y los aspectos que forma con otros planetas. Neptuno tiene una afinidad natural con el signo Piscis.

Al contrario que Urano, Neptuno representa el sentido de lo colectivo prevaleciendo por encima de la individualidad, el deseo de sentirse «nosotros» (por ejemplo: el socialismo, el cristianismo, etc.).

Representa la inspiración, el idealismo, las imágenes surrealistas, los sueños. Se asocia con la tendencia al «escapismo», al huir de la realidad o a pintarla de color de rosa.

Representa el sentido de la evasión, el evitar enfrentarse a los hechos, a la realidad de la situación. Tiene también mucho que ver con la ambigüedad, los estados de duda, de no saber que hacer, de querer estar «con Dios y con el Diablo» al mismo tiempo.

Su efecto más típico es el de actuar como «disolvente», el de poner barreras nubosas a nuestras ideas o criterios, pudiendo por ello ser instrumento de confusiones, malentendidos y complicaciones.

Es el planeta del descontento divino, no hay fronteras ni metas que le satisfagan, Se asocia con las drogas y alucinógenos, los estados alterados de la conciencia, pero también, en su lado más positivo, con la experiencia mística y la religiosidad profunda.

Es el planeta de los caprichos (junto con la Luna), y también se le atribuye notable influencia en la predisposición hacia la música y las artes en general.


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